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Editorial

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LATAM, Chile y Vaca Muerta: ¿una oportunidad perdida?

La cancelación de la ruta Neuquén–Santiago de Chile reabre el debate sobre la conectividad internacional de Vaca Muerta. ¿Fue una decisión inevitable por la baja demanda o una oportunidad perdida por falta de promoción y estrategia regional?

Por Darío Hernán Irigaray
Director de Vaca Muerta News

Hay decisiones empresariales que pueden entenderse desde una planilla de resultados, pero que resultan mucho más difíciles de explicar cuando se observa el territorio, su presente y, fundamentalmente, su futuro.

La decisión de LATAM de suspender la conexión aérea directa entre Neuquén y Santiago de Chile es una de ellas. No se trata solamente de perder cuatro frecuencias semanales. Se trata de cerrar una puerta internacional que comenzaba a abrirse para una región que concentra algunas de las inversiones energéticas más importantes de la Argentina.

El vuelo comenzó a operar el 29 de marzo de 2026 y dejará de hacerlo a partir del 25 de octubre. Apenas siete meses de operaciones. Sin embargo, la decisión de suspenderlo fue comunicada el 24 de julio, cuando todavía no habían transcurrido cuatro meses desde su inauguración.

Es decir, LATAM necesitó menos de cuatro meses para resolver que una ruta internacional vinculada con una de las regiones de mayor proyección económica del país no debía continuar.

¿Eran tan altas las expectativas iniciales? ¿Qué niveles de ocupación se habían proyectado? ¿Cuánto tiempo había previsto la compañía para desarrollar el mercado? ¿Qué acciones comerciales se implementaron para alcanzar esos objetivos?

Son preguntas que merecen respuestas.


La explicación oficial y las preguntas pendientes

LATAM justificó la suspensión por razones comerciales. En su comunicación del 24 de julio, la empresa señaló que había realizado una revisión de sus itinerarios, del desempeño de las rutas y de la demanda, cuyos niveles se mantenían por debajo de las proyecciones.

La explicación existe, pero deja interrogantes. No se difundieron públicamente, junto con ese anuncio, las metas de ocupación originales, los resultados económicos específicos de la ruta ni el plazo previsto para alcanzar su maduración comercial.

La compañía también expresó su disposición a considerar futuras oportunidades de conectividad regional cuando las condiciones del mercado lo permitan.

Sin embargo, el cierre de la ruta plantea una cuestión que va mucho más allá de la rentabilidad inmediata de un vuelo.


Viajar al mundo sin pasar por Buenos Aires

Quienes viajan habitualmente desde Neuquén hacia destinos internacionales conocen las dificultades de depender de Buenos Aires.

Un viaje de negocios puede comenzar con un vuelo hacia Aeroparque, continuar con varias horas de espera y exigir un traslado hasta Ezeiza. Dependiendo de los horarios, incluso puede requerir una noche de hotel antes de abordar el vuelo internacional.

La conexión con Santiago de Chile ofrecía una alternativa que, para determinados destinos y combinaciones, podía reducir significativamente esos tiempos.

Un pasajero podía salir de Neuquén, llegar a Santiago y continuar su viaje internacional desde uno de los principales centros de conexiones aéreas de Sudamérica.

Y también recorrer el camino inverso.

Para una provincia vinculada directamente con la industria del petróleo y el gas, esta posibilidad tenía un valor estratégico.

Houston, uno de los grandes centros internacionales de la actividad energética, es un ejemplo de la importancia de contar con alternativas de conectividad. Los viajes de empresarios, técnicos, ejecutivos, inversores y proveedores forman parte de la dinámica cotidiana de una industria que mantiene relaciones comerciales con compañías de distintos países.

La posibilidad de utilizar Santiago como punto de conexión, según los itinerarios y las aerolíneas disponibles, representaba una opción adicional frente a los recorridos tradicionales por Buenos Aires.

Y no se trataba solamente de Houston. Santiago permitía acceder a una red internacional de destinos que ampliaba las posibilidades de viajar desde Neuquén.


¿Dónde estuvo la estrategia comercial?

Este es, quizás, uno de los puntos que merecen mayor atención.

Durante los meses de operación, no se observó una campaña comercial de gran visibilidad que instalara entre los neuquinos un mensaje tan sencillo como atractivo: viajar al mundo desde Neuquén, vía Chile.

Al menos desde la percepción de quienes seguimos diariamente la actividad económica y empresarial de Vaca Muerta, la promoción de esta oportunidad pareció limitada frente al potencial que ofrecía.

Esto no significa que LATAM no haya realizado acciones comerciales. Significa que sería importante conocer cuáles fueron, qué alcance tuvieron y a qué públicos estuvieron dirigidas.

¿Se trabajó con las grandes operadoras petroleras? ¿Se ofrecieron acuerdos corporativos a empresas de servicios especiales? ¿Se convocó a agencias de viajes de Neuquén, Río Negro y otras provincias patagónicas? ¿Se desarrollaron campañas específicas para promover las conexiones internacionales desde Santiago?

También cabe preguntarse qué papel desempeñaron los organismos públicos y las instituciones empresariales de la región en la difusión y consolidación de esta ruta.

Porque inaugurar una conexión aérea es apenas el primer paso. Después hay que conseguir que el mercado la conozca, la incorpore a sus hábitos y la utilice.


Vaca Muerta no puede evaluarse solamente por su presente

La actividad energética de Neuquén atraviesa un proceso de transformación que demanda infraestructura, inversiones, servicios y nuevas conexiones comerciales.

Las empresas internacionales no llegan a Vaca Muerta únicamente para visitar un yacimiento. Llegan para conocer proveedores, evaluar inversiones, desarrollar tecnologías, participar en congresos, contratar servicios y construir relaciones que pueden mantenerse durante décadas.

Cada nueva conexión internacional facilita ese proceso.

Por eso, resulta razonable preguntarse si una ruta aérea vinculada con Vaca Muerta debería evaluarse exclusivamente por la ocupación registrada durante sus primeros meses.

Los datos iniciales publicados por el Gobierno provincial mostraban niveles de ocupación cercanos a la mitad de la capacidad disponible. Es una señal comercial que ninguna aerolínea puede ignorar.

Pero también es necesario considerar que los mercados no se desarrollan automáticamente.

La demanda puede crecer cuando una conexión se vuelve conocida, cuando las empresas comienzan a incorporarla a sus políticas de viajes y cuando los pasajeros comprueban que existen alternativas más convenientes para sus desplazamientos.

Nada garantiza que ese crecimiento hubiera ocurrido en este caso. Sin embargo, tampoco se conocen públicamente elementos suficientes para determinar si se agotaron las posibilidades de desarrollar comercialmente la ruta.


Una oportunidad para las cargas y los repuestos urgentes

Existe, además, otra dimensión que merece analizarse: el transporte de cargas.

La industria petrolera necesita importar componentes, herramientas, instrumentos y repuestos que, en determinadas circunstancias, deben llegar con urgencia para evitar demoras operativas.

La cercanía de Neuquén con Santiago podría ofrecer oportunidades logísticas, especialmente si se desarrollaran servicios de carga aérea compatibles con las características del aeropuerto y las operaciones disponibles.

No significa que los vuelos de pasajeros de LATAM ofrecieran necesariamente esa prestación. Su viabilidad requeriría analizar capacidad de bodega, servicios aduaneros, costos y demanda efectiva.

Pero es otra posibilidad que debería formar parte de una evaluación integral sobre el futuro de la conectividad internacional de Neuquén.


Una despedida en plena Oil & Gas Patagonia

La suspensión llega, además, en un momento particularmente significativo.

La Argentina Oil & Gas Patagonia 2026 reunirá en Neuquén, del 19 al 22 de octubre, a empresas, proveedores, profesionales y representantes de la industria energética, en una de las principales convocatorias empresariales de la región.

Pocos días después, el 25 de octubre, LATAM dejará de operar su conexión directa con Santiago.

La coincidencia resulta llamativa.

Sería interesante conocer cuántos pasajeros utilizarán los últimos vuelos disponibles durante la exposición y qué nivel de ocupación alcanzarán esas operaciones.

También permitiría observar cómo responde la demanda frente a acontecimientos empresariales de gran convocatoria.


Una decisión empresarial, una pérdida regional

Es evidente que ninguna compañía aérea está obligada a sostener indefinidamente una ruta que no alcanza sus objetivos comerciales.

LATAM tiene derecho a revisar su red, reasignar aeronaves y priorizar operaciones que considere más convenientes.

Pero también es legítimo preguntarse si la evaluación de una conexión internacional en una región de fuerte crecimiento puede limitarse a los resultados de sus primeros meses.

Neuquén pierde una alternativa para conectarse con el exterior. Las empresas pierden una opción para organizar sus viajes. Los pasajeros vuelven a depender, en muchos casos, de conexiones más extensas y complejas.

Y Vaca Muerta pierde una herramienta adicional para fortalecer sus vínculos con el mundo.

La discusión no debería terminar con la salida de LATAM. Por el contrario, debería abrir un debate entre el Gobierno provincial, las cámaras empresariales, las compañías aéreas, las agencias de viajes y los principales actores de la industria energética.

¿Qué conectividad internacional necesita Neuquén? ¿Qué volumen de pasajeros podría generar Vaca Muerta? ¿Qué acuerdos comerciales permitirían sostener nuevas rutas? ¿Qué estrategias de promoción deberían acompañarlas?

Son preguntas que requieren respuestas concretas.

Porque el crecimiento de Vaca Muerta no depende solamente de perforar más pozos, producir más petróleo o construir nuevos gasoductos. También necesita rutas, aeropuertos, logística, servicios y conexiones internacionales acordes con la dimensión de sus proyectos.

Quizás LATAM haya tomado una decisión correcta desde sus indicadores comerciales de corto plazo. Quizás, en cambio, esté dejando pasar una oportunidad cuyo verdadero potencial todavía no llegó a desarrollarse.

El tiempo permitirá evaluar esa decisión.

Lo que resulta indiscutible es que, a partir del 25 de octubre, Neuquén dejará de contar con su única conexión aérea internacional directa, aunque no perderá toda posibilidad de conectarse con el mundo: los pasajeros seguirán pudiendo hacerlo mediante Buenos Aires u otros aeropuertos de conexión.

Y para una región que pretende proyectarse al mundo, perder esa alternativa de conectividad nunca es una buena noticia.

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