Por Joaquín Aguirre
La impresión 3D empieza a encontrar nuevas oportunidades dentro de la industria del Oil & Gas en Vaca Muerta, especialmente en aquellos productos que requieren adaptación, disponibilidad inmediata o que pueden resultar costosos y lentos de importar. En ese escenario trabaja 3DAR, un emprendimiento dirigido por Nehuen Lucero, que desarrolla soluciones a partir de las necesidades concretas de empresas y operadores.
El diferencial no necesariamente está en fabricar algo que no existe, sino en resolver localmente y con rapidez aquello que una empresa necesita, incluso cuando existen alternativas disponibles en otros mercados.
“El diferencial nuestro desde 3D es el hecho de los tiempos, la disponibilidad”, explicó Lucero durante una entrevista con Vaca Muerta News. Y ejemplificó: “No es lo mismo imprimir un producto acá que vos vas a necesitar, que nosotros podemos ir al lugar, escanearlo, imprimirlo y entregártelo en aproximadamente una semana, cuando un envío desde China te demoraría bastante más”.
Del producto importado a una solución a medida
El modelo de 3DAR parte de una lógica diferente a la producción tradicional. En lugar de desarrollar grandes volúmenes de productos estandarizados, la empresa trabaja de manera cercana con sus clientes para detectar necesidades y convertirlas en soluciones concretas.
“Los clientes mismos te dicen a veces ‘necesito tal cosa’ y eso que uno necesita, lo necesita otro, lo necesita otro”, señaló Lucero. Por eso, explicó, trabajan “muy de la mano con los clientes”.
Entre los productos que actualmente tienen mayor demanda aparecen elementos vinculados con la seguridad y los equipos de protección personal. Uno de ellos son los clips portaguantes, diseñados para sujetar los guantes al mameluco o la indumentaria de trabajo y evitar pérdidas o recambios innecesarios.
También desarrollaron soportes para colocar cascos y chalecos dentro de las camionetas, una solución surgida de una situación que el propio Lucero había observado durante sus años de trabajo en la industria petrolera.
La seguridad aparece así como otra puerta de entrada para este tipo de desarrollos. Según el emprendedor, las empresas muestran una buena recepción cuando una solución permite mejorar las condiciones de trabajo y, al mismo tiempo, reducir costos.
“Todo lo que es mejora en seguridad lo adoptan bastante bien”, sostuvo.
El otro desafío: emprender sin la red de una empresa
Pero detrás de la tecnología existe otra historia que atraviesa buena parte de los pequeños proveedores que buscan insertarse en Vaca Muerta: cómo pasar de ser empleado a construir un negocio propio.
Lucero llegó al emprendimiento después de 12 años trabajando en relación de dependencia dentro del sector petrolero, obras y gas. El cambio significó dejar atrás una estructura conocida para asumir directamente el riesgo empresarial.
“Pasar a ser un emprendedor fue un golpe en el hecho de decir: pasás de la estabilidad económica, en cierta manera, a un ‘hoy tenés, mañana no’”, relató.
La diferencia también aparece en el destino de los ingresos. Mientras existe un salario relativamente previsible en una relación laboral, en el emprendimiento una parte importante de lo que entra debe volver al negocio para permitir su crecimiento.
“Lo que entra hay que reinvertirlo para poder crecer”, resumió. Y agregó que muchas veces el emprendedor tiene que “esforzarse siempre el doble”.
Para Lucero, el momento bisagra fue precisamente tomar la decisión de abandonar esa estabilidad. “Venía trabajando en relación de dependencia, cómodo, progresando profesionalmente, pero el momento bisagra fue ese: decir, dejo la estabilidad por esta vida”, recordó.
Inversión propia y el objetivo de llegar al campo
El camino, además, no comenzó con grandes inversiones externas. El proyecto se financió fundamentalmente con recursos propios y el respaldo de personas cercanas que confiaron en la iniciativa.
“Como esto recién comienza hace muy poquito tiempo atrás, es todo inversión propia y también de personas allegadas que creen en el proyecto”, explicó.
Ahora, el próximo paso que se plantea 3DAR es llevar la tecnología directamente al lugar donde aparece la necesidad: el campo petrolero.
El objetivo es avanzar con soluciones de escaneo in situ para poder relevar válvulas, codos, tanques y otros componentes, además de posibles aplicaciones vinculadas con obras civiles.
“Nosotros vamos a ir a escanear al campo”, anticipó Lucero. Para el emprendedor, alcanzar esa capacidad significaría “dar un paso mucho más grande” para la empresa.
En una industria donde los tiempos, la disponibilidad de repuestos y los costos logísticos pueden definir una operación, la impresión 3D aparece así como una herramienta con potencial para cubrir un espacio cada vez más relevante: resolver localmente, fabricar a medida y evitar que una necesidad puntual dependa necesariamente de una importación.
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