
Por Darío Irigaray
Director de Vaca Muerta News
Cada 2 de abril, Argentina se detiene a rendir homenaje. Recordamos con orgullo y dolor a los caídos en Malvinas. Renovamos el reclamo de soberanía sobre un territorio que fue, es y será argentino. Pero este año, además de mirar al sur, conviene también mirar al oeste. Porque si Malvinas nos recuerda lo que perdimos, Vaca Muerta representa lo que aún podemos ganar. Ambas son caras de una misma moneda: la soberanía nacional.
Malvinas: una herida que sigue sangrando
A más de 40 años de la guerra, la presencia británica en el Atlántico Sur no solo persiste: se fortalece. Bases militares, control del espacio aéreo y marítimo, licencias petroleras en zonas que deberían estar bajo dominio argentino. Las Malvinas son una cabeza de playa estratégica para el Reino Unido, que no se resigna a ceder territorio ni recursos.
Y mientras tanto, nosotros conmemoramos, pero no siempre accionamos con la contundencia que la causa exige.
Vaca Muerta: la otra batalla por la soberanía
Vaca Muerta avanza, es nuestra reserva de gas y petróleo no convencional, una de las más importantes del mundo. En un contexto internacional donde la energía define alianzas, guerras y fronteras, Argentina tiene en sus manos una carta poderosa. Pero el riesgo no es menor: sin una mirada estratégica, podríamos terminar cediendo el control del recurso a intereses foráneos, disfrazados de inversión.
Vaca Muerta no necesita discursos encendidos. Necesita rutas, trenes, gasoductos, puertos, acuerdos con países vecinos, visión de largo plazo. Y sobre todo, necesita algo que aprendimos de Malvinas: unidad nacional frente a lo que nos pertenece.
Dos puntos, un mismo mapa
Malvinas y Vaca Muerta son dos razones por las que Argentina importa en el mundo. Una, por su valor geopolítico. La otra, por su potencial energético. Una nos duele por lo que fue arrebatado. La otra, nos desafía a no cometer los mismos errores.
¿Estamos preparados para defender nuestros recursos en paz, como no supimos hacerlo en guerra?
Este 2 de abril, desde Vaca Muerta
Desde este lugar donde se construye cada día el futuro energético del país, quiero sumar mi voz al homenaje. Pero también hacer un llamado.
La soberanía no se declama. Se ejerce.
Malvinas nos une cada año.
Que Vaca Muerta nos una cada día.
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