El Gobierno de Neuquén incorporó una nueva condición para las petroleras que pretendan obtener áreas en Vaca Muerta: deberán demostrar, antes de acceder a una nueva Concesión de Explotación No Convencional de Hidrocarburos (CENCH), cómo evacuarán la producción que generen. La medida apunta a evitar que el crecimiento de la extracción de crudo quede limitado por la falta de capacidad de transporte.
La nueva exigencia fue anticipada por el ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, quien en un medio de Buenos Aires explicó que las compañías deberán presentar no solamente su plan de producción sino también el esquema previsto para transportar los barriles adicionales que generen sus proyectos.
El cambio responde a una transformación significativa del escenario de infraestructura de la Cuenca Neuquina. Mientras años atrás la disponibilidad de capacidad en los oleoductos no representaba una restricción relevante, el fuerte crecimiento de la producción de petróleo de Vaca Muerta comenzó a tensionar el sistema.
“Una concesión que no tenga definida cómo va a evacuar, hace 5 o 6 años no era un problema porque había capacidad, hoy sí lo es”, señaló Medele. El funcionario agregó que tanto el sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) como el proyecto Duplicar de Oldelval se encuentran próximos a completar su capacidad disponible.
La capacidad de transporte, un factor clave para nuevas áreas
La decisión de Neuquén marca un cambio en la relación entre el desarrollo de nuevas concesiones y la infraestructura necesaria para poner en producción los recursos.
El objetivo oficial no es frenar el otorgamiento de áreas, sino garantizar que cada nuevo proyecto tenga resuelto de antemano el destino de su producción. En ese sentido, la Provincia pretende que las petroleras que dispongan de capacidad de transporte puedan avanzar con nuevos ductos, mientras que aquellas que no la tengan deberán participar de proyectos de infraestructura de manera proporcional.
“No es conducente trabajar si una operadora piensa producir, por ejemplo, 100 barriles y no tiene adónde ponerlos”, planteó Medele. Según el ministro, la discusión que busca instalar Neuquén es precisamente “saber dónde piensan poner los barriles que van a producir”.
La Provincia ya comenzó a trabajar con las empresas transportistas para proyectar las necesidades de los próximos años. Entre las alternativas aparece la posibilidad de avanzar con un nuevo “Triplicar” de Oldelval o desarrollar un sistema que permita captar la producción de la zona norte de Vaca Muerta y trasladarla hacia Allen.
Nuevos ductos para acompañar el salto productivo
La preocupación neuquina se explica por la velocidad con la que aumentó la producción no convencional. De acuerdo con Medele, actualmente Vaca Muerta tendría una capacidad operativa potencial de entre 850.000 y 900.000 barriles diarios, considerando pozos, infraestructura y equipos disponibles.
El desafío, por lo tanto, no pasa únicamente por perforar más pozos y aumentar las etapas de fractura. También es necesario contar con oleoductos, plantas, almacenamiento y capacidad de evacuación suficientes para llevar ese petróleo hacia los centros de refinación y, especialmente, hacia los mercados de exportación.
La nueva exigencia se suma a otras condiciones que Neuquén viene incorporando para el desarrollo de nuevas áreas. Entre ellas se encuentra un bono anticipado para infraestructura equivalente al 6% de las regalías y la obligación de asociar a Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) con una participación del 10%.
En paralelo, la Provincia avanza con la licitación de nuevas áreas de Vaca Muerta. El proceso contempla 15 bloques, en una nueva etapa de expansión de la actividad no convencional.
De esta manera, Neuquén busca que el crecimiento de la producción tenga como correlato un crecimiento equivalente de la infraestructura. El mensaje para las petroleras es claro: para obtener nuevas áreas ya no alcanza con demostrar cuánto petróleo pueden producir; también deberán explicar cómo y por dónde lo van a sacar de Vaca Muerta.
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