Neuquén volvió a ubicarse en el radar de la industria energética nacional e internacional. Este miércoles arrancaron en la provincia las jornadas del Programa de Energía 2026, una iniciativa conjunta de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) y el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) que, con más de diez años de trayectoria, vuelve a elegir el corazón de Vaca Muerta como escenario para pensar el futuro del sector.
Durante tres jornadas —que se extenderán hasta el viernes 28— referentes del sector público y privado recorrerán yacimientos, visitarán instituciones y se reunirán con los intendentes de Añelo y San Patricio del Chañar, dos de los municipios en los que impacta el boom del no convencional. El eje temático no es menor: innovación tecnológica, logística, competitividad e inversiones, los cuatro pilares sobre los que hoy se juega la sostenibilidad de largo plazo del modelo Vaca Muerta.
La jornada inaugural tuvo como escenario la Casa de Gobierno, donde el ministro Jefe de Gabinete, Juan Luis Ousset, y la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, recibieron a la delegación empresaria integrada por Marina Senestro, directora de Asuntos de Gobierno de AmCham Argentina, y Martín Kaindl, director de Relaciones Institucionales y Administración del IAPG.
Allí se presentaron los principales indicadores económicos y productivos de la provincia, en un contexto de crecimiento sostenido de la actividad hidrocarburífera. Pero el dato más relevante del encuentro no fue el repaso de cifras, sino el planteo de fondo: la necesidad de generar condiciones para atraer nuevas inversiones y, al mismo tiempo, empezar a diseñar el Neuquén posterior al actual ciclo de Vaca Muerta.
Ousset fue elocuente al respecto: remarcó que la gestión provincial trabajó para sostener el desarrollo de la actividad hidrocarburífera, sin dejar de proyectar el escenario de la provincia una vez que el actual ciclo de Vaca Muerta empiece a ceder. La idea resume el desafío de fondo que atraviesa hoy a toda la cadena de valor energética: ¿cómo capitalizar el momento de auge productivo para construir una matriz económica diversificada que no dependa exclusivamente del no convencional?
Uno de los ejes centrales del programa —la innovación tecnológica— refleja un cambio de paradigma que atraviesa a toda la industria de Vaca Muerta. Ya no alcanza con perforar más rápido o fracturar con más etapas: la competitividad se juega hoy en la digitalización de las operaciones, la automatización de locaciones, el uso de inteligencia artificial para optimizar la perforación y terminación de pozos, y la gestión de datos en tiempo real para reducir tiempos improductivos.
Para una cuenca que compite por capital de inversión con otros shale plays del mundo —como el Permian en Estados Unidos—, la brecha tecnológica es también una brecha de costos. Cada mejora en eficiencia operativa impacta directamente en el break-even de los proyectos y, por lo tanto, en la capacidad de Neuquén para seguir atrayendo capitales frente a alternativas de menor riesgo país.
La logística aparece como el otro gran desafío estructural. El crecimiento exponencial de la actividad en Añelo, epicentro de Vaca Muerta, puso a prueba una infraestructura vial, portuaria y energética que en muchos tramos todavía no está a la altura del ritmo de producción. El transporte de arena, agua, personal y equipos —insumos críticos para la operación no convencional— sigue siendo uno de los factores que más incide en los costos finales de los proyectos.
La agenda del Programa de Energía, que incluye recorridos por yacimientos y reuniones con los intendentes de comunidades como Añelo y San Patricio del Chañar, apunta precisamente a poner en contacto directo a los tomadores de decisión con la realidad territorial: la infraestructura logística no es un tema exclusivamente técnico, sino una condición de base para que la producción pueda seguir escalando sin generar cuellos de botella que encarezcan la operación o limiten las exportaciones.
En un mundo donde el capital energético se mueve entre distintas cuencas y geografías, la competitividad de Vaca Muerta depende de variables que exceden lo estrictamente técnico: previsibilidad normativa, presión fiscal, seguridad jurídica y condiciones macroeconómicas. La ministra Esteves fue clara al remarcar que el desafío pasa por consolidar un entorno favorable para el desarrollo, la llegada de inversiones y la generación de empleo.
En ese sentido, el propio Kaindl, del IAPG, destacó que la delegación se llevó una visión clara de lo que representa hoy la provincia y de su proyección futura, calificando a la región como el corazón del desarrollo de la industria de hidrocarburos del país. Se trata de una definición que no es menor: mientras otras provincias productoras enfrentan mesetas o declinación, Neuquén concentra hoy buena parte de las expectativas de inversión del sector energético argentino, tanto en shale oil y gas como en los proyectos de infraestructura asociados —gasoductos, oleoductos y plantas de GNL— que buscan garantizar la salida de la producción hacia los mercados de exportación.
Un denominador común atravesó todas las intervenciones del encuentro inaugural: la necesidad de fortalecer el vínculo entre el Estado y el sector privado. Ousset insistió en la importancia de generar consensos que permitan acompañar el crecimiento económico con sustentabilidad social, mientras que Senestro, de AmCham, remarcó que el objetivo del programa es impulsar la cooperación público-privada para generar espacios de diálogo que fomenten las inversiones y el crecimiento, tanto de Neuquén como del país en su conjunto.
Esa articulación no es un detalle protocolar: en una industria de capital intensivo y ciclos de inversión de largo plazo, la previsibilidad de las reglas de juego —y la capacidad de sostener acuerdos más allá de los cambios de gestión— es tan determinante como la calidad del recurso geológico.
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