Por Joaquín Aguirre
La incorporación de inteligencia artificial, análisis de datos y visión computacional comienza a transformar los procesos productivos de Vaca Muerta, con aplicaciones que apuntan a mejorar la eficiencia operativa, anticipar fallas y reforzar la seguridad en las locaciones. En este proceso, las empresas del sector avanzan hacia soluciones capaces de integrar información de distintas fuentes para convertirla en alertas y herramientas concretas para la toma de decisiones. “Las empresas están necesitadas de soluciones basadas en datos. Necesitan volcar las operaciones con decisión a través de los datos”, explicó Emir Lorenzo, de Stefanini Soluciones, en diálogo con Vaca Muerta News.
La tendencia también alcanza a la supervisión remota de las operaciones. La integración entre los sistemas que ya forman parte del corazón de la actividad y nuevas herramientas de ciencia de datos permite sumar información productiva a imágenes captadas en las instalaciones. Uno de los campos con mayor potencial es la visión computacional, especialmente aplicada a seguridad, medio ambiente y control operativo.
“Estamos trabajando ya en todo lo que es soluciones de ciencia de datos con lo que es visión computacional orientada primero a la seguridad de las personas, medio ambiente y vinculando esas imágenes con lo que son datos de la producción”, señaló Lorenzo.
El objetivo es generar alertas que permitan a los equipos actuar con mayor rapidez frente a situaciones que puedan comprometer la operación.
Entre las aplicaciones que ya se están desarrollando aparecen el mantenimiento predictivo y el monitoreo de equipos críticos. En el caso de las bombas, el análisis de señales dinámicas y discretas en tiempo real permite identificar comportamientos anómalos y anticipar posibles fallas antes de que deriven en incidentes de mayor magnitud.
“Podemos predecir y corregir fallas que pueden llegar a desencadenar un desastre”, sostuvo el especialista. En paralelo, la visión computacional se utiliza para monitorear la ubicación y postura de los trabajadores en áreas de riesgo durante operaciones de perforación y fractura.
La seguridad aparece así como uno de los principales campos de aplicación de estas tecnologías. En determinadas etapas de la perforación y la fractura, existen zonas donde la presencia de personas puede representar un riesgo debido a las presiones involucradas en la operación.
El monitoreo mediante cámaras y algoritmos permite detectar situaciones y enviar alertas a los responsables. Pero la tecnología, advierte Lorenzo, no funciona de manera aislada: requiere que los trabajadores sean parte del proceso de adopción. Por eso, el acompañamiento, la capacitación y el seguimiento forman parte de la implementación de las nuevas herramientas.
El desafío para Vaca Muerta consiste también en adaptar soluciones que ya demostraron resultados en otras industrias. La experiencia acumulada en sectores como banca, minería y automotriz puede trasladarse a la actividad hidrocarburífera, ajustando las tecnologías a las características particulares de cada operación.
“Lo que hacemos es agarrar esos casos de éxito puntuales de cada una de esas empresas, lo llevamos a Vaca Muerta y lo adaptamos justamente a esos procesos”, explicó Lorenzo. Esa transferencia tecnológica permite acercar desarrollos internacionales que, por cuestiones idiomáticas, operativas o de contexto, muchas veces tienen dificultades para insertarse directamente en el mercado local.
La perspectiva hacia los próximos años apunta a una profundización de esta transformación. Para Lorenzo, la incorporación de tecnología en la perforación todavía se encuentra en una etapa de descubrimiento, pero el avance será acelerado a medida que las compañías incorporen nuevas herramientas y aprendan a utilizar los datos generados por sus propias operaciones.
“Yo creo que en cinco años esto va a ser un cambio rotundo. Va a ser un boom y todos los que nos subamos a ese tren vamos a estar en la punta de lanza porque es lo que se viene”, concluyó.
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