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Opinión

Psicología

Subir y bajar: vivir entre dos mundos en la industria petrolera

En Vaca Muerta, miles de trabajadores organizan su vida según diagramas que alternan largos períodos en el yacimiento y días de descanso en sus hogares. El psicólogo Federico Parodi reflexiona sobre cómo esa dinámica transforma los vínculos familiares, el trabajo y la forma de habitar el tiempo.
Imagen ilustrativa creada con IA.
Imagen ilustrativa creada con IA.

Por Lic. Federico Parodi
Psicólogo – MPRN 1930

Cuando escuché por primera vez en mi consultorio a una mujer decir que su marido "subía y bajaba", no entendía de qué me estaba hablando. Recién llegado desde Buenos Aires al Alto Valle, la expresión me resultaba completamente ajena. Mi desconcierto aumentó cuando descubrí que entre una subida y una bajada podían pasar una o dos semanas.

En el mundo petrolero no se dice simplemente "voy a trabajar" o "vuelvo a casa". Existe una forma distinta de organizar el tiempo. A diferencia del esquema laboral más habitual, muchos trabajadores desarrollan su actividad mediante diagramas como 14x7, 10x5 u otras variantes. Permanecen varios días consecutivos en el yacimiento, con jornadas de 10, 12 o más horas, para luego regresar al hogar durante el período de franco. En algunos casos, además, alternan entre turnos diurnos y nocturnos, modificando por completo sus horarios de descanso.

No cambia solamente el horario de trabajo. Cambia la manera de habitar el tiempo.

Con el mismo cuerpo, el trabajador pasa de un mundo al otro. Arriba están el pozo, la cuadrilla, los compañeros, los supervisores y una rutina intensa compartida durante muchos días. En ese contexto se construyen vínculos de confianza, solidaridad y compañerismo que, para muchos, terminan pareciéndose a una segunda familia.

Abajo espera otro universo. La pareja, los hijos, la familia, los amigos y las responsabilidades cotidianas. Dos espacios diferentes, con tiempos, códigos, rutinas y afectos propios.

El diagrama no organiza únicamente el trabajo. También organiza la vida familiar.

Cada subida y cada bajada obligan a reacomodar la vida cotidiana. Una pareja vuelve a encontrarse después de varios días. Los hijos recuperan por un tiempo a su padre o a su madre. Las rutinas familiares se reorganizan. También se repiten las despedidas, los bolsos preparados una y otra vez, las videollamadas, los silencios en la casa y los amaneceres observados desde la ventanilla de una combi rumbo al yacimiento.

Con el paso de los años, este modo de vida deja huellas. Exige capacidad de adaptación, acuerdos familiares y un equilibrio permanente entre las demandas del trabajo y los afectos. Quien trabaja bajo este sistema no solo aprende a convivir con los cambios de horario, sino también con la experiencia de pertenecer, de algún modo, a dos mundos diferentes.

¿Qué efectos tiene vivir durante años entre esos dos mundos? Tal vez empezar a hacerse esa pregunta sea también una manera de comprender mejor a quienes viven subiendo y bajando, y a las familias que los esperan, los acompañan y también aprenden a transitar ese particular ritmo de vida.



Lic. Federico Parodi
Psicólogo – MPRN 1930
Instagram: @psicologoargentinoonline
www.psicologoargentinoonline.com

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