Añelo dejó de ser una pequeña localidad de paso para convertirse en uno de los principales centros urbanos de la actividad de Vaca Muerta. Ese proceso de transformación también abrió oportunidades para el desarrollo de nuevos servicios, entre ellos la gastronomía y el catering orientados tanto a los vecinos como a las empresas que operan en el corazón del desarrollo hidrocarburífero neuquino.
La evolución de ese mercado puede observarse a partir de la experiencia de María San Martín, directora fundadora de Jackson, un emprendimiento gastronómico que comenzó a operar hace siete años y medio y que fue ampliando su propuesta a medida que cambiaron las necesidades de quienes viven y trabajan en Añelo.
“Queríamos ofrecer algo distinto para el vecino y también para la persona de empresa que viene y se queda o que algunas veces tiene algún diagrama”, explicó San Martín.
El emprendimiento nació inicialmente como un restaurante y cervecería, pero con el tiempo incorporó nuevos servicios. “Después fuimos incorporando el servicio de vianda, servicio de catering en base y eventos empresariales”, señaló.
La expansión no respondió solamente a una estrategia comercial, sino también a una demanda concreta de un ecosistema productivo que requiere soluciones gastronómicas adaptadas a sus propios ritmos y modalidades de trabajo.
“Fue lo que fue solicitando el cliente y pudimos ir abasteciendo”, resumió San Martín.
La dinámica laboral de Vaca Muerta genera una demanda gastronómica particular. Los diagramas de trabajo, los turnos y la presencia de trabajadores que permanecen durante varios días en la zona hacen que las viandas y los servicios de alimentación para empresas tengan un peso creciente.
Jackson comenzó a trasladar parte de su operación fuera del local para atender esa demanda. Entre sus servicios se encuentran la provisión de viandas para plantas y bases, además de propuestas de catering para encuentros empresariales.
San Martín recordó, por ejemplo, distintos servicios realizados para compañías vinculadas a la actividad. En uno de los casos, un grupo de trabajadores alquiló parte de uno de los salones para una cena de alrededor de 30 personas, con una propuesta que incluyó comida y entretenimiento.
También hubo servicios directamente en bases operativas. “Hemos brindado servicios en bases, catering más para el directorio a un mediodía. Vamos nosotros a la base y ofrecemos este servicio, en este caso fue de almuerzo”, explicó.
La logística es uno de los aspectos centrales de este negocio. Para trasladar los alimentos hacia plantas y bases, la empresa cuenta con equipamiento refrigerado que permite mantener la cadena de frío durante el transporte de las viandas.
El crecimiento de los servicios gastronómicos está directamente relacionado con la transformación que experimentó Añelo.
San Martín llegó a la localidad hace aproximadamente una década, antes de que la expansión de Vaca Muerta modificara de manera profunda su fisonomía.
“Hoy en día creció muchísimo en infraestructura y también a nivel poblacional. Hoy ya es una ciudad”, describió.
La transformación también puede observarse en lugares que antes prácticamente no existían. “Cuando llegué era mucho más chico. La meseta, donde hoy está el parque industrial, no existía. Había muchas cosas que no había”, recordó.
El crecimiento de la infraestructura vial y comercial acompañó ese proceso. “Había solamente una estación de servicio que era muy chica y hoy cambió la ruta, la ruta se fue ampliando. La infraestructura general creció”, relató.
Para los emprendedores que buscan instalarse en Añelo, ese proceso representa una oportunidad, pero también implica adaptarse a una comunidad y a una actividad económica con características particulares.
La provisión de insumos constituye otro de los desafíos para las empresas gastronómicas radicadas en Añelo. Si bien en los últimos años aumentó la cantidad de proveedores que llegan directamente a la localidad, todavía existe una dependencia de centros urbanos cercanos.
“Tenemos proveedores que llegan acá a Añelo y hay unos proveedores en Neuquén y hay que ir a buscarlos, hay que ir a buscar los productos”, explicó San Martín.
Sin embargo, la situación comenzó a modificarse con la propia expansión de la actividad. “Hoy en día se nota más que hay gente, que hay más proveedores que han llegado, que se han ofrecido”, destacó.
La aparición de nuevos proveedores forma parte de un fenómeno más amplio: a medida que crece la actividad hidrocarburífera, también se amplía el entramado de empresas y servicios necesarios para atender a trabajadores, compañías y habitantes.
Como sucede con buena parte de los sectores que dependen del movimiento de Vaca Muerta, la gastronomía también percibe las variaciones de la actividad.
“Hay meses buenos y mejores”, señaló San Martín, quien reconoció que durante este año observaron una menor actividad en términos generales, aunque mantiene expectativas de recuperación.
El desafío para los emprendimientos locales consiste en contar con la capacidad suficiente para atender los picos de demanda sin perder flexibilidad cuando el movimiento disminuye.
En ese sentido, Jackson fue ampliando progresivamente su infraestructura. La cocina fue expandida para poder incorporar el servicio de viandas y también se multiplicaron los espacios destinados a eventos.
“En estos siete años y medio hemos podido ampliar nuestra cocina para ofrecer justamente el servicio de viandas. Hemos ampliado el local y los salones”, explicó.
El establecimiento pasó de contar con un salón a disponer actualmente de tres espacios interiores y uno exterior cubierto.
Vivir y emprender en el corazón de Vaca Muerta
Más allá de la actividad económica, San Martín también destacó la experiencia de vivir en una localidad que atravesó una transformación acelerada.
A pesar del crecimiento y del intenso movimiento asociado al petróleo y el gas, considera que Añelo conserva una característica que valora especialmente: la tranquilidad.
“Es tranquilo Añelo. Es para vivir. La verdad que es un lugar muy tranquilo”, afirmó.
Al mismo tiempo, considera que todavía existe espacio para que la localidad amplíe su oferta de servicios y alternativas para quienes viven allí durante todo el año.
“Por ahí faltan algunos servicios o tener algo más para extenderse más allá de un restaurante o un bar, tener alguna otra opción”, planteó.
La mirada refleja una de las grandes oportunidades que presenta Añelo: mientras Vaca Muerta continúa demandando infraestructura, trabajadores y proveedores, también crece la necesidad de construir una ciudad capaz de acompañar ese desarrollo.
En ese escenario, la gastronomía y el catering dejaron de ser solamente actividades comerciales vinculadas al consumo cotidiano. Se convirtieron también en parte de la infraestructura de servicios que necesita el principal polo hidrocarburífero del país para sostener su expansión.