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¿Por qué Añelo no tiene el movimiento que se espera?

Mientras crece la producción, trabajadores recorren largas distancias por las rutas pese a que la ciudad cuenta con una importante capacidad de alojamiento.

El crecimiento de Vaca Muerta vuelve a poner a Añelo frente a un desafío que, según el ex intendente de la ciudad Darío Díaz, ya había sido abordado años atrás: cómo lograr que el desarrollo de la actividad hidrocarburífera se traduzca efectivamente en crecimiento urbano, económico y social para la localidad que fue planificada como centro logístico de la formación.

En diálogo con Vaca Muerta News, el director de Raíces Consultora señaló que existe una contradicción entre el fuerte incremento de la actividad petrolera y la situación que atraviesa la ciudad.

Hoy el sector realmente está transitando una preocupación muy grande”, afirmó Díaz. Según explicó, Añelo tiene entre un 50% y un 60% de capacidad ociosa de camas disponibles para la industria, mientras una gran cantidad de trabajadores continúa desplazándose diariamente por las rutas.

Vemos que los trabajadores siguen por la ruta”, sostuvo, y alertó especialmente por la aparición de nuevos campamentos y “microciudades” en los alrededores de Añelo y San Patricio del Chañar.

Para Díaz, la situación representa un retroceso respecto del modelo que se había pensado para la localidad. “Estamos volviendo a cuando iniciábamos Vaca Muerta, que no había infraestructura, que había que armar los campamentos porque eran necesarios porque no había posibilidad”, recordó.

La ciudad que se preparó para Vaca Muerta


El ex intendente destacó que desde 2013 se comenzó a trabajar en infraestructura y a atraer inversiones con el objetivo de preparar a Añelo para absorber el crecimiento de la actividad. “Empezamos a desarrollar, a invertir, a traer inversores, a preparar una ciudad como Añelo para atender esas necesidades, para minimizar los riesgos, para cortar los tiempos, para ser más efectivos”, explicó.

Sin embargo, considera que actualmente parte de ese esfuerzo está siendo desaprovechado. “Hoy las tenemos en la ruta, la gente o en campamentos alrededor de las ciudades”, señaló.

La consecuencia, según Díaz, no es solamente logística. También impacta directamente sobre la economía local. “Habiendo trabajo, tenemos la actividad interna económica prácticamente en stand by”, afirmó.

El problema se extiende a distintos sectores comerciales y de servicios. Si los trabajadores permanecen en campamentos, el movimiento económico que podrían generar en Añelo —hoteles, restaurantes, comercios y otros servicios— queda fuera de la ciudad.

“Los campamentos no le sirven a nadie”


Díaz recordó que la prohibición de campamentos había sido parte de un acuerdo alcanzado años atrás con el sector sindical y las empresas. “Para decir que en Añelo estaba prohibido en todo el yacimiento de Vaca Muerta el tema de los campamentos, fue un acuerdo que justamente hicimos con el señor Guillermo Pereyra”, relató.

El objetivo era integrar al trabajador a la vida urbana y evitar que la expansión de la actividad petrolera se desarrollara mediante enclaves aislados. “El campamento no le servía a nadie, que las microciudades no le servían a nadie. Lógicamente le sirve a los que hacen el negocio propio, de unos pocos, pero no al desarrollo integral de una comunidad como la de Añelo”, cuestionó.

En ese sentido, también puso el foco en los permisos y acuerdos que permiten el desarrollo de estos establecimientos. “Yo creo que hay que empezar a entablar una buena mesa de discusión para retomar lo que éramos en ese momento y el diálogo permanente”, sostuvo.

La paradoja de las rutas


Uno de los principales argumentos de Díaz apunta a la eficiencia y la seguridad. Mientras existen camas disponibles dentro de Añelo, cientos de trabajadores se movilizan diariamente en camionetas, colectivos y otros vehículos. “No podemos hablar de una ciudad que se vino preparando hace muchísimos años para ser el centro logístico de Vaca Muerta y después criticarla o denigrarla en función del negocio de unos pocos”, afirmó.

El exintendente también puso números al debate. Según indicó, existen transportes que pueden representar costos superiores a los 50 millones de pesos mensuales, mientras que alojar a trabajadores en Añelo puede tener un costo considerablemente menor.

A esto se suma el riesgo vial. Díaz describió rutas congestionadas entre San Patricio del Chañar y Añelo, hacia Cutral Co y Plaza Huincul, y hacia Rincón de los Sauces. “Las rutas hoy están colapsadas, hay cuellos de botella (...) y ya estamos andando por las banquinas”, alertó.

Una discusión sobre el futuro de Añelo


Díaz también rechazó algunas de las percepciones que circulan fuera de la región sobre el mercado inmobiliario de Añelo. Aseguró que no es real que la ciudad tenga una ocupación del 100% ni que cualquier departamento genere automáticamente rentabilidades del 18% o 20% en dólares. “La rentabilidad de una inversión en Añelo está entre el 10 y el 12%”, afirmó, aunque destacó que continúa siendo superior a la de otros grandes centros urbanos.

Su preocupación central, sin embargo, excede al mercado inmobiliario. “La idea es empezar a preguntar el porqué: habiendo tanto trabajo y haciendo récord de producción, Añelo está desocupado”, resumió.

Para el exintendente, la solución requiere recuperar una estrategia conjunta entre municipio, provincia, empresas, sindicatos, desarrolladores y demás actores vinculados a Vaca Muerta. “Añelo fue una ciudad y se sigue preparando. Hoy no descansa y no para y se sigue preparando para que haya oportunidades, para que realmente sea el centro logístico de Vaca Muerta”, concluyó Díaz.

El desafío, en definitiva, es que el crecimiento de la principal formación de hidrocarburos no quede solamente reflejado en los barriles y metros cúbicos producidos, sino también en una ciudad integrada al desarrollo de Vaca Muerta y capaz de capturar una mayor parte de la actividad económica que genera el boom energético.

Darío Díaz
VIVIENDA VACA MUERTA INDUSTRIA

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