Por Joaquín Aguirre
Transformar una materia prima característica del Alto Valle en un alimento con mayor valor agregado y, al mismo tiempo, desarrollar una cadena productiva capaz de llegar a distintos puntos del país y al exterior es uno de los desafíos que atraviesan los emprendimientos de la Patagonia. En ese camino, la elaboración de chips de manzana aparece como una alternativa para convertir una fruta tradicional de la región en un snack de consumo masivo.
Así lo explicó Gastón Arcucci, socio fundador de Fruch Patagonia, emprendimiento nacido de la iniciativa de tres primos oriundos del Alto Valle. La idea comenzó mientras estudiaban una carrera vinculada a los alimentos y permaneció durante más de 15 años hasta convertirse en un proyecto empresarial.
“Nos quedó un poco la idea de poder generar algo con la manzana, algo tipo chips, tipo snack”, recordó Arcucci en diálogo con Vaca Muerta News. Después de trabajar durante años en compañías de la región, los socios decidieron poner en marcha aquella idea y avanzar con las primeras pruebas industriales.
La validación inicial llegó de una manera informal pero decisiva: el producto comenzó a circular entre familiares y conocidos. “La validación nuestra del mercado fue la familia que se llevaba los paquetes al trabajo y volvía y me decía: ‘Me pidieron 10, me pidieron 20’”, relató.
Ese interés terminó de convencerlos de abandonar la estabilidad laboral para emprender. Con el tiempo se incorporó un tercer primo, Nicolás, radicado en Buenos Aires, y la compañía avanzó hacia el desarrollo de una fábrica propia, actualmente ubicada en el Complejo Agroindustrial de Fernández Oro.
Una alternativa para agregar valor
El proceso productivo parte de la compra de manzanas a productores de la región. La empresa realiza el acopio para poder producir durante todo el año y desarrolla internamente las etapas posteriores de elaboración y comercialización.
Uno de los diferenciales está en el método utilizado para obtener el producto. “Desarrollamos un nuevo método de horneado en el cual logramos la principal característica del producto: es muy crocante”, explicó Arcucci.
A diferencia de un producto frito, se trata de manzana cortada y horneada, sometida a un proceso que permite obtener una textura seca y crocante. El desafío, según el empresario, pasa también por instalar una nueva categoría de producto entre los consumidores.
“Al no existir otro producto igual está bueno que no tiene la competencia, pero también es difícil que la gente entienda qué es”, señaló.
La propuesta encontró especialmente buena recepción entre familias, jóvenes y consumidores vinculados a la actividad física. Arcucci destacó que en zonas cordilleranas las ventas tienen un comportamiento particularmente favorable por el crecimiento del trekking y otras actividades al aire libre.
El desafío de llegar desde la Patagonia
El crecimiento de una empresa radicada en el sur del país también enfrenta un obstáculo estructural: la logística. Para Arcucci, las distancias argentinas tienen un impacto significativo sobre los costos y la posibilidad de desarrollar mercados.
“El tema logístico, sin un tren y con las distancias que tenemos, nos impacta muchísimo”, afirmó. Incluso relató que algunas consultas comerciales provenientes de provincias alejadas terminan siendo difíciles de atender por los costos de transporte.
Aun así, la empresa logró ingresar en grandes cadenas comerciales y actualmente tiene presencia en al menos 15 provincias, aunque Arcucci reconoce que todavía existe un amplio margen para desarrollar la distribución.
El salto productivo también permitió mejorar la competitividad. “Hoy estamos con mayor capacidad, hemos ido pudiendo absorber un poco el tema de incrementos y llegar a un precio que la verdad lo identificamos”, explicó.
Brasil, el próximo gran mercado
La expansión internacional aparece ahora como uno de los principales motores de crecimiento. La empresa ya concretó operaciones con Brasil, donde cuenta con dos importadores y recibió una nueva orden de compra para un segundo embarque de mayor volumen. También avanza en Paraguay.
“Identificamos en Brasil un potencial gigante”, aseguró Arcucci. La compañía comenzó ingresando en cadenas del sur brasileño y durante este año avanzó hacia San Pablo y otras regiones del país.
El atractivo está no sólo en el tamaño del mercado sino también en la posibilidad de introducir una categoría todavía poco desarrollada. “No hemos encontrado un producto como el nuestro acá tampoco y allá tampoco, con lo cual identificamos que hay una posibilidad muy grande de crecimiento”, sostuvo.
El comercio electrónico es otro frente que la empresa busca desarrollar. Después de comprobar que las campañas digitales generan rápidamente ventas, prepara la apertura de una tienda oficial en Mercado Libre, con el objetivo de facilitar compras de pequeños volúmenes desde distintos puntos de Argentina.
Para Arcucci, el proceso de crecimiento requiere paciencia. El ingreso a las grandes cadenas demandó dos años y la exportación llevó alrededor de un año entre registros, documentación y negociaciones. “Tenés que estar dispuesto a entender los tiempos”, resumió.
En ese recorrido, la transformación de una fruta emblemática del Alto Valle en un alimento con alcance nacional y potencial exportador muestra una de las alternativas que tiene la Patagonia para agregar valor en origen, generar nuevos productos y ampliar sus mercados más allá de sus fronteras.